El cierre de Spaghetti House un ejemplo de lo mal que lo pasan en Londres
Hace un par de semanas se confirmó el cierre de Spaghetti House, una de las cadenas de restaurantes italianos más antiguas de Londres y una de las marcas de restauración informal más longevas del siglo pasado.
Fundada en 1955 en Goodge Street, la enseña se adelantó en una década a Pizza Express, por lo que puede considerarse pionera de la restauración informal en el Reino Unido. Aunque el año pasado celebró su 70 aniversario, ese hito ha terminado coincidiendo con el final de la explotación de la marca.
En su mejor etapa, Spaghetti House llegó a operar más de una docena de locales. Con el tiempo, la red se redujo primero a seis restaurantes y después a cinco, que son los que han cerrado ahora. Según la empresa, pese a los esfuerzos realizados en los últimos años para adaptarse a un entorno cada vez más complejo, el negocio no pudo resistir una combinación de presiones: el aumento sostenido de los costes, los efectos persistentes de la Covid-19, el Brexit y la inestabilidad global.
En conjunto, estos factores transformaron de forma profunda el panorama de la restauración en el centro de Londres y acabaron precipitando el cierre.
Spaghetti House siempre fue reconocida por ofrecer platos de pasta a buen precio, aunque su nombre también quedó ligado a un episodio dramático de su historia: el llamado «asedio de Spaghetti House».
En 1975, hombres armados tomaron como rehenes a ocho empleados italianos en el restaurante de Knightsbridge. El suceso se prolongó durante cinco días y terminó cuando los seis rehenes que seguían retenidos fueron liberados al quedar claro que la policía no aceptaría las exigencias de los secuestradores.
Hoy, el sector de la restauración casual afronta una presión distinta, pero igual de asfixiante y mucho más prolongada. En ese contexto, resulta especialmente triste ver cómo Spaghetti House vuelve a sucumbir a un «asedio», esta vez definitivo.

