Expertos británicos reivindican la alimentación sostenible
Ali Morpeth y Mike Barry son cofundadores de Planetary Alliance, una organización dedicada a transformar el sistema alimentario del Reino Unido ayudando a las organizaciones a implementar estrategias que mejoren simultáneamente la salud humana, la sostenibilidad medioambiental y la resiliencia empresarial.
Según ambos expertos, el camino del Reino Unido hacia la neutralidad neta está ganando impulso gracias a la transformación tecnológica: los vehículos eléctricos sustituyen a los coches de gasolina, las bombas de calor sustituyen a las calderas de gas y las energías renovables desplazan progresivamente a los combustibles fósiles. Sin embargo, en medio de esta ola de innovación, estamos pasando por alto un ingrediente crucial en nuestra receta de soluciones climáticas: la comida que tenemos en los platos.
El sistema de alimentos, agricultura y uso del suelo en general en el Reino Unido es responsable de unas 130 millones de toneladas de CO2e pa, o aproximadamente el 30% de las emisiones territoriales del país.
Según recientes investigaciones, se espera que los cambios en la dieta contribuyan solo con el 2% de las reducciones totales de emisiones necesarias en los próximos 25 años para que el Reino Unido alcance la neutralidad neta cero. A primera vista, esta cifra parece insignificante en comparación con el impacto dramático de la electrificación ‘tras bambalinas’.
Pero esta cifra oculta una verdad más profunda: aunque tenemos vías tecnológicas claras para descarbonizar los sistemas de transporte y energía, y el sistema alimentario también se beneficiará de estas reducciones, los cambios en la dieta son una parte crucial, pero desafiante, de la vía de descarbonización del Reino Unido.
Un reto porque, a diferencia de los intercambios binarios de vehículos eléctricos por coches de gasolina o bombas de calor por calderas de gas, nuestro sistema alimentario es una compleja red de cadenas de suministro, comunidades rurales, preferencias culturales, estructuras económicas y hábitos profundamente arraigados. Esta complejidad hace que el cambio significativo sea mucho más desafiante, pero no menos esencial.
A medida que otros sectores se descarbonizan rápidamente, la importancia relativa de la transformación del sistema alimentario solo aumentará. Aunque las emisiones de CO₂ de los combustibles fósiles están a punto de caer en picado en las próximas décadas, las emisiones de metano y óxidos nitrosos procedentes de la agricultura persistirán (sin una intervención específica).
Estos gases de efecto invernadero no pueden eliminarse únicamente con soluciones de energía limpia, lo que convierte las emisiones derivadas de nuestras elecciones dietéticas en una parte cada vez más significativa de nuestro presupuesto de carbono restante. Lo que hoy parece una pequeña pieza del rompecabezas se convertirá en un desafío central mañana.
La comida es algo personal. Lo que comemos nos conecta con nuestro patrimonio, nos une en la celebración y forma parte de nuestra identidad. Agricultores, minoristas y consumidores tienen grandes intereses emocionales y económicos en mantener patrones familiares.
Por eso mismo abordar el cambio dietético desde el enfoque limitado de la reducción de carbono es ineficaz. La gente no elige sus compras o su cena basándose en cálculos de gases de efecto invernadero, e impulsar el mensaje climático de forma aislada suele generar resistencia (en todas las facciones con interés en el sistema alimentario) en lugar de compromiso.
En Planetary Alliance, hemos descubierto que el catalizador más poderoso para la transformación del sistema alimentario no es la alarma climática, sino la mejora del bienestar humano.
A nivel global, una mala alimentación es la principal causa de muertes evitables, causando 1 de cada 5 muertes. Las dietas poco saludables también nos cuestan mucho: una cifra de £268 mil millones al año en el Reino Unido (Food Farming Countryside Commission). La evidencia nos muestra que los mismos cambios dietéticos que reducen las emisiones —reduciendo alimentos ultraprocesados poco saludables, moderando el consumo de carne procesada y roja, y adoptando dietas ricas en plantas— mejoran drásticamente los resultados para la salud humana, incluyendo menores tasas de obesidad, enfermedades cardíacas, diabetes tipo 2 y ciertos tipos de cáncer.
Al convertir el cambio en la dieta en un movimiento centrado en la salud, involucramos a las personas donde más les importan: su bienestar personal, y podemos lograr reducciones de gases de efecto invernadero como un beneficio compartido bienvenido.
Este enfoque centrado en la salud constituye la base de nuestro trabajo en Planetary Alliance. Cerramos la brecha entre la investigación científica y la implementación práctica, ayudando a las organizaciones a definir y ejecutar estrategias que mejoran la nutrición, mejoran la sostenibilidad y fortalecen el rendimiento empresarial.
Nuestro papel es traducir la ciencia compleja en soluciones prácticas y pragmáticas que funcionen en el mundo real: para empresas que buscan proteger sus operaciones para el futuro, gobiernos que diseñan políticas efectivas y individuos que toman decisiones alimentarias diarias.
El Reino Unido se encuentra en un punto crítico en su camino hacia la cero emisiones netas. Mientras las innovaciones tecnológicas en energía y transporte continúan acelerándose, ahora necesitamos un enfoque cada vez mayor en el papel del sistema alimentario.
El reto es sin duda complejo, pero también lo son las recompensas. Al centrarnos en los múltiples beneficios del cambio dietético —mejores resultados para la salud humana, restauración de la biodiversidad y sistemas alimentarios resilientes— podemos impulsar un progreso significativo.
La transición ya está en marcha. Las empresas, inversores y responsables políticos con visión de futuro reconocen cada vez más que el sistema alimentario debe ser central en nuestra estrategia climática, y no una idea secundaria. En Planetary Alliance, estamos comprometidos a garantizar que la comida y la dieta no solo formen parte de la conversación, sino que sean fundamentales para las soluciones que construimos juntos.

